Tú pones la sal, yo la harina y el agua contiene nueve relatos sobre temas que son universales. Su escritura mezcla la realidad cotidiana, los detalles de nuestra convivencia con lo sobrenatural y lo poético.
‘Puto cuento’, narra las penalidades de un veterano autor para subsistir escribiendo su novela colosal. Junto a él evoluciona y trampea un joven con un solo cuento, presentado y ganador de varios premios.
‘La princesa de los urinarios’ trata del encuentro de un treintañero solitario con el amor en un lugar insospechado y no querido por nadie y sobre la volatilidad de las promesas amatorias.
‘Las leyes de la naturaleza’ nos cuenta la amistad de dos jóvenes, su evolución en un Madrid que sale del provincianismo, el inconformismo de uno de ellos, la envidia por el que no se movió, las curiosas leyes de la naturaleza.
En ‘Oh ruiseñor’, se medita sobre la inspiración, la necesidad de abrir las ventanas al mundo para que la misma entre, aunque sea con la ayuda del orín de un crío venido de otras latitudes.
En ‘A mi hija, con afecto’, un padre reconoce en el prometido de su hija al canalla que un día él fue y cuenta la terrible historia que guarda en el fondo de sus recuerdos o quizá la inventa.
En ‘Matrimonios’, un jubilado finlandés a quien nadie espera en su casa vende todo lo que posee y recorre medio mundo en busca de una ilusión creada a través de las redes. Sus dudas se disuelven al comprobar las muchas formas de las relaciones humanas.
En ‘Cazadores’ un joven recién llegado a Madrid y al noviazgo aprende que la caza en un deporte practicado desde el principio de la humanidad.
En ‘¿Por qué no me quieres?’, un hombre viaja hasta el pueblo de su padre en busca de su primer y gran amor y de los posibles hermanastros que pueda tener. Los habitantes del pueblo se confabulan para que el hijo cumpla la promesa de matrimonio que el padre dejó de cumplir.
El cuento que da título al libro nos habla de la fuerza de la solidaridad entre humanos distintos para salir de la pobreza y decrepitud.